Las Santas - Prisión

Prisión de las Santas

Las Santas tenían su tienda en la Puerta de Triana. Allí, las cogieron presas y las llevaron atadas, entre insultos y malos tratos por toda la ciudad hasta el Pretorio o Palacio de Justicia, que estaba donde está hoy la iglesia de María Auxiliadora.

Es indecible -dice el autor- lo que tuvieron que padecer las heroicas sevillanas al ser llevadas desde la Puerta de Triana hasta donde estaba el Prefecto, pasando por las mismas calles y plazas por donde estaban las gentes esperando para ver pasar triunfalmente a la Salambona. ¿Quién podré calcular las afrentas y malos tratos de que eran objeto?

Llegadas a presencia del Prefecto Diogeniano, éste les preguntó: ¿Cómo os atrevéis a hacer eso contra la deidad de Salambona?

Ellas respondieron: "Eso que vos llamáis la diosa Salambona, no era más que un desprecialbe cacharro de barro cocido; nosotras adoramos al único Dios verdadero que está en los Cielos, y a su Hijo Jesucristo que se hizo hombre y murió por nosotros para salvarnos de nuestros pecados..."

La muchedumbre enfurecida y sedienta de sangre, al oir las enérgicas palabras de las Santas, pedía con gritos salvajes la muerte de las cristianas. Diogeniano, extremadamente enojado, accediendo a los deseos de los paganos, mandó las llevasen a la cárcel y que allá, en los oscuros calabozos, las castigasen por el ultraje hecho a Salambona.

Las dichosas cárceles donde fueron encerradas y atormentadas aún se conservan hoy, después de 17 siglos, en los sótanos de la Iglesia de María Auxiliadora.