Las Santas - La Tienda de Alfarería

La Tienda de Alfarería

Las jóvenes muchachas, al quedarse sin padres, tuvieron que aprender a ganarse la vida como las personas mayores.

El ambiente no les era favorable; eran cristianas y los cristianosentonces eran perseguidos a muerte.

Para hacerse fuertes empezaban el día oyendo misa y haciendo un buen rato de oración. La oración de las mañanas y lectura diaria de los Evangelios era lo que mayor fortaleza les daba.

Durante el día despachaban en su tienda y atendían las faenas de su propia casa.

Eran especialmente caritativas con los pobres, con los que eran muy generosas.

No obstante, su mayor preocupación era la conversión de los paganos. Rezaban asiduamente por ellos y siempre que tenían ocasión la aprovechaban para anunciar el Evangelio y enseñar las verdades de la fe a los ignorantes gentiles.

Los mismos cristianos, al conversar con las Santas, se sentían más fervorosos, y algunos se animaban tanto que no les importaba morir martirizados.

Cuando la persecución era más recia, muchos cristianos amigos pasaban por su tienda para desahogarse mutuamente y animarse en secreto a perseverar en la oración y la penitencia para estar así preparados para lo que Dios quisiera de ellos.