13 de marzo: Día del Seminario- Enviados a Reconciliar

"Con la fe de San José, la vida de Jesús y la audacia de María” “Señor, ¿qué mandáis hacer de mí?” son las palabras con las que iniciamos la reflexión de este domingo en el que celebramos el Día del seminario.  Es un día para acercarnos a la verdad del ministerio sacerdotal y su actualidad para la vida del mundo. Las palabras: “Señor, ¿qué mandáis hacer de mí?”. de Santa Teresa de Jesús nos traen unas sugerencias  para vivir el ministerio sacerdotal de  Hombres elegidos por el Señor de entre los hombres a quienes un día, valiéndose de muchas situaciones, les llama para que le presten la vida a Él. 

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Quinto Domingo de Cuaresma

A Jesús le presentan un hecho de difícil resolución. Los fariseos le han tendido, en principio,  una trampa bien pensada. Pero Jesús deshace esa patraña inaugurando  un nuevo modo de actuar que pone en el centro el amor. Nos podemos preguntar como lo hace y la  respuesta está en que sus palabras invitan al perdón.  Los acusadores se presentan haciéndose pasar o dando la imagen de ser buenos y justos, Jesús les hace ver que ellos están llenos de lo mismo que acusan o parecido. !Qué fácil es condenar¡  Peto no olvidemos que los que condenan  también podrían ser condenados. No están libres de pecado. Creerse sin pecado  es ya pecar de orgullo. El verdadero camino es reconocerse todos pecadores. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Solo desde  esta actitud. Puede llenarnos la Misericordia de Dios.

 

Laudes

Escuchar solo a Jesús

La escena es considerada tradicionalmente como «la transfiguración de Jesús». No es posible reconstruir con certeza la experiencia que dio origen a este sorprendente relato, solo sabemos que los evangelistas le dan gran importancia pues, según su relato, es una experiencia que deja entrever algo de la verdadera identidad de Jesús y Pedro lo recordará más tarde.

En un primer momento, el relato destaca la transformación de su rostro y, aunque vienen a conversar con él Moisés y Elías, tal vez como representantes de la ley y los profetas respectivamente, solo el rostro de Jesús permanece transfigurado y resplandeciente en el centro de la escena.

Al parecer, los discípulos no captan el contenido profundo de lo que están viviendo, pues Pedro dice a Jesús: «Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». Coloca a Jesús en el mismo plano y al mismo nivel que a los dos grandes personajes bíblicos. A cada uno su tienda. Jesús no ocupa todavía un lugar central y absoluto en su corazón.

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La Higuera: Una oportunidad más.

 

La pregunta que surge ante catástrofes que se llevan por delante vidas humanas es: ¿Por qué pasan estas cosas? ¿Por qué tienen que morir inocentes? Es una pregunta pertinente y necesaria que brota de un corazón verdaderamente humano. La respuesta que Jesús desautoriza  es aquella que echa  la culpa  a los que perecen  o les tachan  de ser más  pecadores que otros.

Tenemos que reconocer, desde la honestidad, que más de una vez, se nos suele escapar  un  “les está bien”. Y sin embargo, de lo que se trata  es dejarnos  interpelar  e interrogar  por todo lo que acontece y, con ello,  ponernos en situación  de cambio y conversión. Debemos estar siempre dispuestos a perdonar, es gratificante dar una nueva oportunidad  para el cambio, tanto el nuestro como el de los demás. Las palabras del  viñador “Señor, déjala todavía……yo cavaré a su alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto” debemos plantarlas en nuestro corazón y hacerlas nuestras. Dios da siempre una nueva oportunidad porque grande es su misericordia.

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Desde el perdón hacia la Pascua

Continuamos nuestro camino hacia la pascua realizando las etapas que nos marca la palabra de Dios. Este domingo es la transfiguración del Señor en el monte Tabor.  Jesús se transfigura. Estoy seguro que por poco orantes que seamos , todos tenemos la experiencia  de cómo nos transforma la oración. La oración nos transfigura, porque la oración es reflejo de nuestra confidencia con Dios. En él encontramos la chispa de la vida, la fuerza para caminar. La intimidad con Dios es la que nos transforma.

En el relato evangélico de este segundo domingo vemos que se repiten los elementos que estuvieron presentes  en la gran revelación del  monte Sinaí. Aparecen la montaña, la nube, el resplandor, Moisés, los profetas… Esta revelación  que el Padre hace de su Hijo se parece también a la del Bautismo de Jesús.

A lo largo de nuestro camino hacia la Pascua nos esperan manifestaciones de Dios que no nos podemos ni imaginar . Sólo se darán si oramos, si escuchamos a su Hijo. Adormilados nosperdemos la fiesta de la manifestación de Dios. El Padre nos anima a escuchar a Jesús y sabemos que sus palabras  son de perdón, de amor  y de misericordia