San José, patrón de la Iglesia Universal

El depositario del misterio de Dios

Las palabras de Isabel a María : "Feliz la que ha creído" se pueden aplicar en cierto sentido también a José. Lo que hizo en responder afirmativamente a la Palabra de Dios, le unió en modo particularísimo a la fe de María. José es el primero en participar de la fe de la madre de Dios y también en sostener a su esposa en esa fe.

Junto con ella el es el primer depositario del misterio escondido desde los siglos en Dios. Por eso el Papa Juan XXIII estableció que en la primera oración eucarística de la Misa, memorial perpetuo de la redención, se incluyera su nombre junto al de María, y antes del de los apósto1es, papas y mártires.

José ejerce su autoridad paterna desde el principio dándole el nombre de Jesús al hijo de María. Los primeros misterios de la salvación se confían a la fiel custodia de José, quien sirve directamente a la persona y a la misión de Jesús, mostrándole todo el amor y afecto que el corazón de un padre pueda conocer.

José inscribe al salvador del mundo en el registro con el nombre de "Jesús, hijo de José de Nazaret." 

José ejercita el derecho y deber religioso del padre al circuncidar al niño, quien cumple plenamente la antigua alianza con Abraham, de la cual la circuncisión era signo. AI imponer el nombre de Jesús en esta ceremonia, José declara su paternidad legal y a la vez proclama la misión salvadora de su hijo. Cumple con otro deber del padre al presentarlo en el templo, obedeciendo la ley del rescate del primogénito, aunque Jesús es el autor mismo del rescate.

Protege al niño de Herodes, tomando su familia y huye a Egipto. Al regresar, sigue un largo plazo de vida escondida en el hogar de Nazaret. José tiene la alta misión de alimentar, vestir e instruir a Jesús, quien crece en sabiduría, edad y gracia bajo su cuidado. Durante este tiempo Jesús sencillamente vive sujeto a José y María. José era el depositario del misterio del Hijo del Padre eterno.

 

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