Cuaresma: Si transformamos nuestra vida, cambiaremos la de todos

La Cuaresma es un camino de conversión al Evangelio, en el que Jesús nos hace una invitación: cambiar de vida. La Cuaresma es la oportunidad de mirar nuestras vidas, encontrar las zonas desérticas y crecer en la esperanza de que el desierto pueda florecer. La Cuaresma es un tiempo de gracia para hacer un alto en el camino y preguntarnos a dónde vamos y con quién caminamos.

 

Pero en los tiempos que corren, el consumismo nos lleva a menospreciar los valores del Reino, a separar la fe de la vida, a olvidar que no solo de pan vive el hombre, sino también de la palabra de Dios. En el fondo es la lucha del "ser" sobre el "tener". EL "tener" nos lleva a la insolidaridad que se niega a compartir, nos convierte en personas que dan limosna en lugar de fomentar el reparto de bienes y de desarrollar dones y carisma.

En cambio, el "ser" es vivir en amor, es dar alegría al que vive acompañado de la amargura, es dar esperanza al que parece desfallecer, es acercarse al hermano para extenderle una mano en su necesidad,… En definitiva, es considerar al otro parte del proyecto de Dios, que estará incompleto si no seguimos el mandamiento que Jesús nos dio: “amaos los unos a los otros como yo os he amado”.

Todos buscamos una sociedad más justa pero esperamos que el otro cambie. La realidad se distancia cada vez más del camino que Él nos marcó, pero en nuestras manos está el trabajar por cambiar el rumbo de nuestra historia personal. Porque si nosotros cambiamos, habremos encontrado la llave que abrirá muchas puertas por las que podrán caminar nuestros hermanos. La transformación debe empezar por cada uno de nosotros, porque si transformamos nuestra vida, cambiaremos la de todos.

Hoja Parroquial